Archivos para diciembre, 2012

Antes de ser linchado por lo que voy a contar en este post, he de decir que la inspiración ha venido tras una larga noche de fiebre y migraña, que hace escasamente una hora ha sido diagnosticada como varicela.

Valor vida

¿Cuánto vale una vida? ¿Se le puede poner precio, más allá del valor emocional? ¿Por qué ante inminentes tragedias se les da prioridad a las mujeres y a los niños?

Las personas, los habitantes de un país son recursos con los que cuenta ese estado para incrementar la producción. Económicamente hablando, por tanto, en función de múltiples factores, tendrán valores distintos.

Vamos a considerar, para ver la rentabilidad del individuo, su sexo, edad, lo que el Estado invierte o ha invertido en él y lo que espera recuperar de ese individuo.

1. Niños. Apenas se ha invertido en ellos y tienen mucho aún que aportar. Por sexo, incluso tendrían más valor las niñas, dado que en el futuro procrearán e incrementarán el número de estos “recursos” llamados habitantes. Son los individuos con mayor rentabilidad futura esperada.

2. Mujeres en edad fértil.

3. Hombres y mujeres con capacidad productiva.

4. Ancianos. Su valor venal es ínfimo. Ya no aportan y constituyen un continuo gasto entre las pensiones, gastos médicos, etc. Nadie discute que se lo han ganado. Hablamos de su valor / aportación a la riqueza nacional.

El Estado se preocupa muy y mucho de proteger esos recursos y la rentabilidad de los mismos. Ejemplo extremo: Está prohibido ir sin el cinturón de seguridad abrochado en el coche. ¿Por qué? Sería una desgracia que en un accidente de tráfico falleciera un individuo por no llevarlo abrochado. El Estado perdería un recurso productivo. Sin embargo, mayor desgracia económica sería que quedara parapléjico, con todos los gastos médicos que habría que aportar. Ese individuo dejaría de ser rentable y sería una continua suma de gastos.

Sólo así se explica que, tú, como dueño de tu vida, no puedas llevar el cinturón de seguridad desabrochado, pero en cambio, puedas suicidarte sin miedo a no fallar, porque el intento de suicidio no está penado. Es más rentable un suicida exitoso que un recluso que en cuanto salga libre volverá a intentar acabar con su vida.

Y en cuanto a los sectores profesionales… ¿Se pueden establecer niveles de rentabilidad?. Por supuesto. Y aquí vienen dos reflexiones.

1. Si toda la exposición anterior sobre el valor venal de una vida lo enlazamos con lo que ocurre con la Sanidad Pública en Madrid, es para echarse a temblar.

2. ¿Conoces algún sector profesional muy bien remunerado y que aporte una miserable cantidad de riqueza a las arcas del Estado, dado que la mayor parte de sus retribuciones están libres de carga impositiva? Sí. Ese mismo sector que cobrará el total de la pensión máxima tras sólo 7 años cotizados. Efectivamente. Los políticos son uno de los sectores menos rentables en cuanto a aportación se refiere. Y si el punto 1 es para echarse a temblar, el punto 2 es para ponerse de muy mala hostia.

Pues sí. Facebook se está canteando. Y demasiado.

Desde hace unas fechas es de dominio público que los señores de Facebook decidieron restringir el alcance de las publicaciones de los perfiles corporativos. De esta forma, las publicaciones llegan a un miserable 7% de los fans de cada página.

¿Objetivo de esta medida? Si quieres alcance, lo pagas, que para algo ha desarrollado sus estupendas historias patrocinadas, o cualquiera del resto de soportes que pone a disposición de los anunciantes. Previo pago, eso sí.

Por ello, es seguro que habrás visto cómo muchas páginas de empresa piden a sus usuarios ser añadidas a la “lista de intereses”, para que así puedan recibir todas las publicaciones.

Es curioso que esas publicaciones pidiendo a los usuarios que les incluyan en sus intereses, ya hayan sólo sido vistas por ese 7% de los usuarios de cada página. Parece ser que costaba mucho avisar con antelación, para que las empresas desarrollaran un plan alternativo.

¿De qué sirve una red social cuando deja de ser social? ¿No es esto una encubierta prostitución de las “conexiones sociales” entre empresas y usuarios?

Segunda meada fuera del tiesto. Facebook pretende cobrar por el envío de mensajes privados a desconocidos. La justificación: evitar el spam. Ya lo está probando con un grupo de usuarios de los Estados Unidos.

Vaya. Una empresa cuyos becarios cobran más de 4.000 dólares al mes, y a ningún cerebrito se le ha ocurrido poner un captcha para evitar el spam.

Al final, lo único que va a dejar Facebook gratis es el registro. Ése que te saluda con un “Es gratis y lo seguirá siendo”

Señores de Facebook. Ustedes han creado esa red social. Es suya, y de sus accionistas. Es completamente legítimo que una empresa busque el máximo beneficio. Pueden adoptar todas las medidas, más o menos populares, que deseen (incluido vender las fotos de Instagram que sus usuarios han subido). Nadie les discute eso.

Eso sí, no nos tomen por gilipollas.

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Pues ya tenemos otro caso de político que mete la gamba en Twitter.

En este caso hablamos de Ignacio González, presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid. Esta mañana publicaba el siguiente tuit:

ImagenPara muchos, broma de mal gusto. Para otros, entre los que me incluyo, broma sin más de las que recibimos miles a lo largo del año a través de Whatsapp, por ejemplo.

Algunos de los que se la cogen con papel de fumar, verán hasta racismo en esta broma. Pues no señores, vale ya de tanto “lenguaje políticamente correcto”. Cuando se avisa de que “uno es negro” creo que sobra el tener que explicar que es por el mito sobre el tamaño de los atributos masculinos de los varones afroamericanos (negros de toda la vida).

El caso es que poco después, Ignacio González publicaba lo siguiente:

Imagen

Y aquí es donde viene el error. ¿Una persona de tu equipo ha pinchado por error en un enlace? Ah, ¿pero no eres tú el que controla tu cuenta en Twitter? Es más… ¿por qué has eliminado el tuit anterior? Hombre, tampoco era tan escandaloso como para tener que borrarlo de tu Timeline.

Que sí, que son políticos. Que sí, que tienen que ser especialmente cuidadosos con lo que publican. Pero vamos, en un país donde la popularidad de la clase política está donde está en estos momentos y se les asocia a corruptos y chorizos, el que publiquen estas bromas que cualquiera de nosotros podríamos reenviar, a lo mejor les hace más simpáticos a ojos de la opinión pública. Lo que les hace quedar como lo que son, es volver a lanzar balones fuera y no hacerse responsables de sus actos.