Para el que aún no se haya enterado, se ha liado. Y gorda. Y con visos de acabar en los juzgados.

Todo comenzó cuando en una carta abierta, Sinead O’Connor le aconsejó a Miley Cyrus que utilizara su gran talento en lugar de prostituirse a la industria musical. Tras un posterior intercambio de comentarios entre ellas, Miley publicó una serie tuits de Sinead, en los que ella reclamaba ayuda psicológica (hace unos dos años). Y ahora, como la irlandesa se lo ha tomado como una ofensa hacia las personas con trastornos mentales, amenaza con llevarla a juicio si no se retracta.

Pues bien. Más allá de todo este jaleo, lo que quiero compartir con vosotros es una obra maestra que alguien ha decidido realizar con estas dos cantantes como protagonistas.

Lo encontré esta noche, de madrugada. Llevaba unas 300 reproducciones. Menos de 24 horas después, más de 53.000. Sería genial que el ingenio y buen hacer del responsable de este vídeo pudiera apaciguar los ánimos. Por el bien de todos.

Mientras ello ocurre, gracias por habernos regalado esta increíble mezcla.

Disfrutadlo.

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A la hora de las brujas y en Intereconomía TV. Tardío horario y modesto canal alejado de presupuestos y recursos galácticos para su realización. Dos hándicaps que no han bastado para evitar que Punto Pelota se convierta noche tras noche en líderes en conversaciones sociales y consiga un notable y meritorio share que ronda entre el 3 y el 5%.

He de reconocer que, a pesar de que lleva en antena ya más de 5 años, ha sido éste último en el que me he enganchado a este programa. Nunca es tarde si la dicha es buena, dicen. ¿Y qué es lo que más me apasiona de él?

No, no voy a hablar de la calidad de su plantilla, ya sean titulares o suplentes. No seré yo quien os descubra la maestría de Josep Pedrerol a la hora de dirigir a este fabuloso equipo que cuenta en sus filas con profesionales de la talla de Siro López, Carme Barceló, Guti, Alfredo Duro, Quim Domenech, El Loco Gatti, Tomás Roncero, José Luis Carazo, Los dos Luques (Albert y José Antonio), Pipi Estrada, Manolete, Ramos Marcos, Irene Junquera, Juanfe, Nacho Peña, el Arquitecto, y tantos y tantos otros (pido disculpas anticipadas por no incluirlos pero me es imposible recordar todos de memoria).

Además de la ya mencionada calidad de los colaboradores, es grato por fin encontrar un programa en el que se deja de lado el “buenismo” y el lenguaje políticamente correcto, tan manido ya, y se dicen las cosas que se piensan, a la cara, y con más o menos razón, discuten y argumentan vehementemente su postura. Así es como se discute en los bares. Así es como los grupos de amigos enfrentamos nuestras posturas. Y podemos estar en extremos opuestos, pero no por ello dejamos de serlo. Eso es naturalidad y un fiel reflejo de lo que ocurre en la vida real.

Pero hay algo más. Para mí, lo más importante. Lo que les hace aún más cercanos. Y estoy completamente convencido de que sin este factor, Punto Pelota perdería gran parte de su esencia. Me refiero a su exquisita imperfección. No hay programa en el que no se vea a la maquilladora retocando a alguno de los componentes, que el efecto de sonido entre tarde, que pueda fallar la conexión con François Gallardo (otro crack, por cierto). Y ¿qué ocurre cuando estos problemas aparecen? No se tapan. Tiene mucha similitud con el Social Media. Si te equivocas, no borres el post. Convive con el error, ríete de ti mismo, pero no trates de ocultarlo.

No quiero que se me interprete esto como una “apología de las cosas mal hechas”. No. Los errores sirven para mejorar, avanzar y evolucionar. Y ese fin nunca ha de ser abandonado. Pero sí es loable la transparencia, la admisión de responsabilidad del mismo, el humor con el que lo afrontas. Una noche me quedé hasta el final del programa esperando poder escuchar a François Gallardo, cuya intervención había sido aplazada por un problema técnico. Al final, no pudo ser. Son cosas que puede ocurrir, como en cualquier sitio, pero no tengo la más mínima duda que ninguno de los espectadores de aquel día sintiera frustración. Es más, probablemente los más afectados con toda seguridad fueron los propios responsables del programa, al no poder dar a su audiencia un contenido en exclusiva, con música de intriga y su rótulo correspondiente.

Efectivamente, como decís, somos una gran familia, y os queremos como sois. Y a la gente que se quiere, se la quiere como es, no se pretende cambiarla. Os queremos con vuestra profesionalidad y con vuestros errores. Nos sentimos más identificados con las personas que se pueden equivocar que con la utópica y aburrida perfección.

Por todo ello, gracias.

Pensaba comenzar este post contando lo atónito que estaba, el asombro que me había producido lo ocurrido, o compartiendo con vosotros mi sorpresa después de leer un par de tuits de la Policía Nacional publicados en el día de hoy.

Pero no. A pesar de que, en condiciones normales, sería lógica esa reacción, tras haber vivido en mis propias carnes situaciones bastantes similares, la sensación que tengo es, una vez más, de una absoluta falta de comprensión ante ciertas actitudes.

No voy a descubriros ahora la cuenta de la Policía Nacional en Twitter (@policia). Mucho se ha hablado ya de ella y su éxito, detrás del cual está el buen hacer de su equipo de Social Media, que la han llevado a los más de 542.000 seguidores con los que cuenta en la actualidad.

¿Dónde reside su éxito? Tiremos de hemeroteca digital:

Para El Mundo (@elmundoes), una de las claves es su lenguaje cercano: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/26/navegante/1366999970.html

Lenguaje cercano, directo y tono desenfadado. Una de las claves para la agencia Milton Factory (@miltonfactory): http://www.miltonfactory.com/blog/index.php/social-media-and-community-management/las-35-claves-del-exito-de-la-cuenta-de-twitter-de-la-policia/

Suficiente. Podría poner docenas de enlaces en los que se alaba la utilización de un lenguaje adecuado al target, en ocasiones con grandes dosis de humor, como uno de los pilares en los que se ha cimentado la popularidad de la Policía Nacional en Twitter.

Y hoy publican esto:

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Mismo tono desenfadado del que hablábamos antes. ¿Target? Claramente adolescentes, jóvenes. ¿Mensaje? #DROGASNO. No hay más.

Pues parece ser que está de moda cogérsela con papel de fumar, ofenderse por cualquier nimiedad y, sobre todo, gente ociosa con ganas de tener su momento de gloria. Tras recibir numerosas críticas por este mensaje, se han visto obligados a eliminar el tuit.

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¿Alguien me puede explicar a quién puede ofender una afirmación que relaciona el ser un descerebrado sin futuro y sin personalidad con tener el perfil para caer en las drogas?

Yo identifico dos colectivos muy diferenciados que, con toda la razón del mundo, pueden sentirse insultados.

1. Los descerebrados sin futuro y sin personalidad. A nadie le gusta que le digan que es un drogadicto en potencia.

2. Los drogadictos. Tampoco es muy gratificante que te metan en el saco de los descerebrados, sin futuro ni personalidad.

Que la Policía Nacional ha de dar servicio a todos los ciudadanos es una obviedad. Lo que me parece excesivo y desproporcionado es el ruido generado, y que ha obligado a eliminar el tuit para no alimentar más una polémica innecesaria, exagerada e irreal.